jueves, 30 de agosto de 2012

Artículo de opinión. Ser revolucionario es sumamente gratificante Por William Castillo Pérez


 Por William Castillo Pérez

Cuando me enfrento algún escuálido seguidor de la oposición, que  revienta su dique de contención de maldad, y riega su bilis desprendida de su babosa boca contra el proceso revolucionario, o el presidente Chávez y sus políticas certeras a favor del pueblo. No tengo más alternativa que cerrar los ojos y comenzar un proceso de controlo mental y enfriamiento del enojo. Es entonces, que sucede algo así como un milagro, inmediatamente veo escenas  y oigo voces, que tienen un efecto balsámico ante la rabia, Son las imágenes y voces de tantas madres humildes, que agradecen y dan testimonio de la felicidad que les proporciona el hecho de recibir sus nuevas casa, luego de esperar mas de un año largo, en situación de damnificadas, o si no eran damnificadas tenían que vivir arrimadas o en situaciones incomodas, mientras les construían sus casas,  o ellas mismas junto con sus maridos las construían.
-Estoy muy contenta- dice una joven madre ante la pregunta de la periodista al momento de recibir las llaves de su casa. -usted no se imagina, la alegría que tengo- continúa -gracias a mi presidente, gracias a mi consejo comunal, ahora tengo mi casa, mejor dicho mi quinta, porque yo vivía en un ranchito, ahora gracias a mi presidente tengo muebles nuevecitos, y mi marido trabaja con las Petrocasa y yo trabajo en las casas de alimentación.
Por otro lado a su turno, con la voz quebrada por el llanto de felicidad Lucrecia da su testimonio. -Yo vivía en un ranchito,  cada vez que llovía, pensaba que era la ultima vez porque  creía que mi ranchito se lo iba a llevar el rio. -Yo no dormía señorita, ahora, duermo tranquila porque mi casa es de bloques y tiene un techo demasiado bueno. Ya tengo   mi jardín, antes,  ni siquiera tenia tiempo para tener un jardín bonito –era una vida muy triste-. Ahora,  mi hija  esta feliz y tiene su cuartico bien acomodado  y mi hijo ya duerme solo en su cuarto, fíjese que la gente nos decía que eso era mentira, que ahora si había quedado en la calle, porque me tumbaron el ranchito y no me  iban a construir mi casa nueva, hoy, esas personas  cuando nos ven bajan la mirada porque les da pena.
Esta situación graficada, se repite a todo lo largo del país, con efectos positivos que se pierden de vista y hace impacto en estamentos  de la vida nacional, que hasta los índices de crecimiento económico están influenciados por  la masiva construcción de viviendas. Un caso extraordinario, es el hecho que una joven madre, quien al momento de dar su testimonio, comenzó agradecer por tener su casa. Dio gracias a dios, dio gracias a Chávez al consejo comunal,  a los ministros y a los OBREROS  quienes  construyeron sus casas, -algo insólito-, si tomamos en cuenta que todas las casas de cualquier nivel, de características sencillas o sofisticadas, han sido construidas por los mismos obreros. Y nunca, nadie, ni pobre ni rico tuvieron la gentileza de agradecer o felicitar a loa obreros que construyeron sus casas, eso solo se ve en revolución.
Pero lo absolutamente emotivo por la carga de sincera inocencia ajena de toda maldad, sucedió cuando esa joven madre, habló de su marido y dijo que ella y su hija veían a  su marido y a su papá como un héroe, porque había trabajado en la construcción de su casa y las casas de las demás familias, ya que el había participado en o participa en el programa de autoconstrucción o sea es un miembro de la brigadas voluntarias de autoconstrucción.
¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOBERANA Y SOCIALISTA!
¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
¡LOS POBRES SOMOS MUCHOS, SOMOS LUCHADORES!
¡ESTAMOS AGRADECIDOS, QUEREMOS A CHÁVEZ!
¡Y VOTAREMOS POR CHÁVEZ EL 7 DE OCTUBRE!
William Castillo Pérez

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