viernes, 25 de julio de 2014

"¡Mamá, Mamá, ahora tenemos una casa de verdad, verdad!"

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Óptica Socialista
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Caracas, 24 Jul. AVN.- "Cuando recibí las llaves de mi apartamento en Ciudad Zamora no paraba de gritar ni brincar, lo tocaba, lo miraba, caminé por todas las áreas y aun así no lo podía creer", esta es la historia de Emma Palencia, integrante de una de las 77 familias que fueron trasladadas desde la Torre Confinanzas en Caracas hasta el urbanismo Ciudad Zamora, en Cua, municipio General Rafael Urdaneta, en Miranda.
"Mis tres hijas brincaban de emoción y la mayor de 11 anos me gritaba "mama, mama, por fin tenemos una casa de verdad, verdad, porque para nosotras recibir mi apartamento en un piso uno fue mas que un sueno hecho realidad. Nunca más tendré que subir nueve pisos para llegar a mi casa", aseveró.
"Apenas entramos recorrimos todos los espacios una y otra vez. Antes vivíamos en un pequeño espacio separado por cortinas, una cocina y un baño", pero aquí tenemos una sala grandes, cocina empotrada, cuartos amplios, y la habitación principal hasta tiene baño y griferías", explicó.
Agregó que en la cuarta república quienes recibían viviendas de Inavi, solo recibían casas en obra gris, sin accesorios ni cocina empotrada, nada que ver con estos apartamentos que construye la Gran Misión Vivienda Venezuela.
Tremendo beneficio, esto es la estabilidad de mis hijas. De verdad que la revolución dignifica la vida de los venezolanos y hoy no queda duda alguna de eso", dijo finalmente.
Nakarí Hernández, vivió por cuatros años, juntos a sus tres hijos, en el piso 28 de la Torre de David, luego de llegar desde Puerto Cabello, estado Carabobo, donde vivía arrimada en la casa de su mama.
"Me vine de Puerto Cabello a buscar un mejor futuro, no tenía vivienda propia y una amiga me aconsejo que viviera en la Torre. Antes de eso yo vivía arrimada en la casa de mi mama de 71 años, con mis hijas y mis cuatro hermanos", explicó.
Para ella, abrir la puerta de su casa por primera vez fue una experiencia inolvidable. "Me embargo una inmensa alegría, mis lágrimas no paraban, es algo indescriptible para mí y no imagino como se sentirá mi niño menor cuando regrese de la casa de su papa en Maracay" (estado Aragua).
Hernández manifestó, con una gran sonrisa en su rostro, no veo el día que vea su nuevo cuarto, solo para el, decorado con sabanas de Ben 10, y lo mejor de todo, ya no tendrá que subir los 28 pisos ni bañarse con tobitos".
"Después de vivir tantos años en un piso 28, ahora ocupo un apartamento en el piso uno. Ayer subí directo hasta el segundo piso y recordé que no tenía que seguir subiendo, fue un alivio", manifestó.
Cuenta la nueva propietaria que para salir del piso que habitaba en Caracas lo pensaba una y mil veces.
"Tenía que subir el mercado, las bombonas, los botellones de agua por las escaleras, a veces hacia hasta dos viajes al día".
Hernández añadió "la primera noche que pase en Ciudad Zamora no pude dormir bien. Todo estaba oscuro porque ocupaba un espacio donde no había iluminación natural".

Fuente: AVN 24/07/2014 15:39
Compilador. William Castillo Pérez

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